lunes, 23 de julio de 2012

Delilah, el Ojo de Dios


Todo comienzo necesita un observador que lo recuerde y Delilah junto con Luzbel, Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel contempló la creación del universo y de la Tierra. Delilah solo fué creada por una razón: Para ser el Ojo de Dios y recopilar cada instante de la evolución de la obra de su Padre.

No esta dentro de los círculos angélicos conocidos y solo los arcángeles y Luzbel conocen de su verdadera existencia pues Delilah no se muestra ante los demás ni se relaciona con ángeles más inferiores -a penas se relaciona con los que conocen de su existencia si no es estrictamente necesario-.

Es un ángel de caracter cerrado y silencioso. No se expresa con palabras a no ser que sea terriblemente necesario puesto que su naturaleza no es como la de los demás angeles. Al contrario que los demás ángeles, nunca ha experimentado las emociones. Como buena observadora que es, es neutral.

 Ella no nació para existir y disfrutar de la gloria de Dios sino para ser una observadora neutral y recopilar cada instante. Su mente es un enrevesado mapa de imagenes y hechos acontecidos en la creación. Desde el Big Bang hasta este mismo instante. Es capaz de ver todo a la vez. Su mente se expande por todo el universo y aunque no tiene un poder superior a Luzbel y los arcángeles si lo tiene a los demás angeles.

Aún así nunca necesita usar ese poder del que los grandes angeles hacen muestra, ella es el eslabón anónimo de la escalera celestial. Situada junto con los grandes pero oculta entre el resplandor de Dios.


El poder de Delilah se expande más allá que el de ningún otro angel -en un ámbito espiritual psíquico-. Es en realidad una prolongación del mismo Dios. Es su memoria. Diciendolo en la jerga actual: es el disco duro de la corte celestial. Delilah nunca ha salido del cielo y Dios la guarda a buen recaudo pues quien controle a Delilah, controla la información de la que Dios depende. Es, en realidad, la mayor arma de Dios y su mayor talón de Aquiles.


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